474 27/11/16 De Mª.Stmª. LO QUE MÁS OS MUEVA A AMAR

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, consagrados a Mí, tened bien presente que lo único que el Señor os ha pedido es que améis, con todas vuestras fuerzas, a Dios sobre todas las cosas, y al próximo como a vosotros mismos, (Mat. 22, 39) e incluso como Él os amó, (Jn 13, 34) y por Su Amor.

Por eso, las oraciones que más os muevan a amarle, son las que debéis rezar; las situaciones que más os estimulen, son las que debéis buscar… y lo mismo se puede decir de las lecturas, asociaciones, amistades… todo, y por Amor a Él.

Dios os puede poner en una situación para que aprendáis, os puede mandar una Cruz para vuestra experiencia… orad y aceptadla. Pero tened en cuenta que sólo las almas muy entregadas a Él, que Le buscan a Él en todo, que desean ir al Cielo con todas sus fuerzas y no apetecen nada de este mundo, son las que se agarrarán a esa Cruz, y a Él, son las que aman tanto la Cruz que, donde ven una, por ahí van, como cordero al matadero (Is. 53, 7)  y ese camino de contradicción escogen, a sabiendas de todos los sinsabores y disgustos que tendrán, que aceptan conforme se les van revelando, incluso con alegría.

Orad, porque para Dios cada uno de vosotros es un caso único, y Le ama como si fuera hijo único. Mirad por vuestra alma y velad unos por otros para estimularos a la santidad.

Yo os ayudaré, invocadme en el Rosario, especialmente ante el Santísimo Sacramento, ejemplo supremo de humildad. Os animo en esta búsqueda de Dios junto a los hermanos. Quedad en paz. Así sea.

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473 17/09/16 De Mª.Stmª. SABOREAR EN LA ORACIÓN

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, reflexionad: ¿Cómo se conoce una cosa ‘espiritual’? por el espíritu, el alma cultivada que tenéis, conocimientos y experiencia… ¿Y las cosas reveladas? Por la fe. Quien no tenga fe, no verá en la Santa Misa, por ejemplo, el Sacrificio de Cristo, Su Cuerpo Inmolado y Su Sangre derramada en la Cruz…

Se conoce muy dentro del alma, en lo secreto. Como cuando no se ve un alimento, pero se paladea, el sabor nos dice si es dulce o salado, si es ácido o amargo… ¡Saber y sabor! Saborear es adecuado para definir una relación con Dios en la oración.

Hijos, en esto, si alguno cree saber algo, es que aún no ha comprendido cómo se debe saber y conocer… (1Co 8, 2) saboreando… Dios resiste a los soberbios, mientras da Su gracia a los humildes… (Stg. 4, 6) como aquel sacerdote que se atrevió a decir a sus feligreses: “Os aseguro que el que menos sabe de Dios… soy yo”, porque se había dado cuenta de que, cuanto más conocía de Dios, más le quedaba por conocer, al revés que algún catequista que se preciaba de tener tantos conocimientos sobre Jesucristo, que “no necesitaba hablar de la Virgen”… sí, hijos, de Mí, que soy quien lleva a Jesús…

¡Saborear la oración! Es entrar en ella y no atinar a dejarla, es orar y amar. Si alguno de vosotros se halla falto de esta sabiduría, pídala a Dios, Yo intercederé por él, y se la dará a manos llenas y no le reprochará nada de su vida anterior. Pero pídala con fe, con ganas de verdadera conversión, para no parecerse a las olas del mar, que van y vienen, y así, sólo demostraría indecisión e inconstancia en seguir este camino. (Stgo. 1).

Os animo a esta lucha constante de la oración en esta vida. Como hijos muy amados Míos, sabed que no os dejaré. Quedad en paz. Así sea.

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472 13/08/16 De Mª.Stmª. SENCILLEZ Y SIMPLICIDAD

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, como consagrados a Mí, os quiero en la sencillez y simplicidad, ¡sencillos como palomas!, (Mt 10, 16) que de los que son cándidos como niños, es el Reino de los Cielos.

Ser sencillos, hijos, es parecerse a Jesús, al Padre, y a vuestro Director, el Espíritu Santo. Ser sencillo no es decir a cada momento lo primero que se os ocurra sin pensar en nada ni medir las consecuencias de vuestras palabras. La sencillez está en la intención, que debe ser única y no doble, y amorosa, orientada a la Gloria de Dios y a la salvación del alma con quien habláis.

Por eso añadió Mi Jesús “prudentes como serpientes”. (Mt 10, 16)  Prudencia es pensar un poco, no esperéis que Dios os lo dé todo hecho, pues si os ha concedido inteligencia, memoria y voluntad, es para que las uséis en el buen combate, alerta por sus intereses, que son las almas, Su gloria, que también será la vuestra, unida a Él.

Dios es simplicísimo, todo en Él está claro, nada hay oculto sino para ser descubierto. (Lc 12, 2)  Mirad que tenéis infinidad de testigos en el Cielo pendientes de vuestros actos. (Hbr. 12, 1)  Desechad, pues, la intención doble, egoísta, desechad toda trama, toda corrupción, toda hipocresía, toda vanidad, toda maldad, y alabad a Dios, que cuanto más sencillos seáis, más confiareis en Él, y menos en vosotros mismos, como el niño que empieza a andar, y se fía más de la mano de su madre, que de sí mismo.

Hijos, Yo bendigo a cuantos se esfuerzan en esta meta de la vigilante sencillez e intención recta. Quedad en paz. Así sea.

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471 25/06/16 De Mª.Stmª. VUESTRA POSTURA POR LA VIDA

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, consagrados a Mí, que aún estáis en el mundo, mirad bien la postura, la orientación general por la que en él os movéis, y para ello… ¡Imitadnos!

Imitad a Mi Jesús, que no vino a juzgar al mundo, sino a salvarlo, es vuestro Defensor, intercede continuamente ante el Padre por vosotros, (Rom 8, 34) es vuestro Consolador, y os dejó otro Consolador, (Jn 14, 16) el Abogado, el Espíritu, que ora dentro de vosotros con gemidos inefables, (Rom 8, 24) y por vosotros, que no sabéis pedir como conviene. (Rom 8, 26) Y también Me dejó a Mí como Abogada y Refugio de los pecadores.

Él excusaba continuamente a los pecadores, incluso cuando lo crucificaban: “No saben lo que hacen”. (Lc 23, 34) Por eso, el Padre Le dio todo el poder de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. (Jn 5, 23) Ya juzgará un día, poniendo las ovejas a Su derecha y los cabritos a Su izquierda… (Mt 25, 33)

Y vosotros, cuando juzgáis, cuando pensáis mal de vuestros hermanos, os estáis poniendo en un lugar que no es el vuestro, sino el Suyo. Y si acusáis, peor, es imitar a Satanás, el acusador de vuestros hermanos. (Ap 12, 10)

Sed misericordiosos como el Padre lo es. (Lc 6, 36) Amad como Jesús amó. (Jn 13, 34) Eso no significa transigir con el pecado. Hay que corregir al hermano, pero con toda caridad, y para ello están las normas. Siempre que se violan, genera inquietud y falta de paz. El Espíritu os avisa de esta manera, y vosotros, sois libres de, con Su gracia, ir por el camino por donde Él os guía, el camino de la paz.

Hijos, Yo os bendigo en la oración confiada con el objetivo del buen propósito de vivir en la misericordia, que es propia de Dios, con la cual muestra Su omnipotencia de modo especial. Quedad en paz. Así sea.

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470 18/06/16 De Mª.Stmª. FINAMENTE ANTIEVANGELICOS

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, como consagrados a Mí, mirad bien por qué y cuáles principios os dejáis guiar en vuestra vida, qué clase de ideas pueblan vuestra mente, qué acogida les dais, y qué amor ponéis en lo que hacéis. Amad al mundo, amadlo como Dios lo amó, enviando a Su Hijo único, (Jn 3, 16) pero no seáis de unos principios que suelen ser atractivos y prácticos, pero finamente antievangélicos. Hijos, el Evangelio os debiera bastar. Y confiando y entregados al Corazón de Jesús, cuidando de Sus cosas y haciendo lo posible porque vuestros asuntos del mundo salieran bien, ya Él cuidaría de eso, tened fe, y si no, pedidla.

Por ejemplo, en el mundo se suele decir: “Lo mejor, es enemigo de lo bueno”. Esto invita a la comodidad, a no buscar soluciones mejores, pero de cara a Dios hay que procurar darle la mayor gloria, desvivirse por Él, huyendo de la rutina. Parecido: “Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. ¡Hijos! Eso no se puede aplicar a la vida del espíritu. Ni en la tierra se puede desear algo malo moralmente. Sí, en cambio, conformarse con una solución para un problema del vivir práctico que esté bien, huyendo del lujo o de la alta tecnología, mirando únicamente que sea así como Dios quiere que viváis. Porque, de ninguna manera podéis preferir lo terreno, que sería lo malo conocido, al Cielo, lo bueno por conocer. ¡Hijos! Los pocos que llegaron a saber algo del Cielo en vida, como S. Pablo, luego no lo han sabido explicar. (2Co 12, 2) Y es que así conviene, que no tengáis la menor idea de lo que Dios ha preparado para los que Le aman, (1Co 2, 9) pues está claro que si todos supieran lo que son Cielo e infierno, preferirían el Cielo, pero Él, que es Amor, y lo hizo todo por Amor, sembrando Amor, ya no recogería Amor, sino interés egoísta, incompatible con el Cielo.

“Más vale pájaro en mano que pollo volando” y así podríamos seguir con más refranes. ¡Hijos! Yo os bendigo para que viváis esta lucha en el mundo contra la comodidad y tendencias de la carne bien unidos a nuestros Sagrados Corazones. Quedad en paz. Así sea.

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469 14/05/16 De Mª.Stmª. VIVIR LA CONSAGRACIÓN

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, si os consagráis a Mi Corazón, sabed que es para llevaros al de Jesús, pues soy Su instrumento fiel…

¡Hijos! Consagrarse al Corazón de Jesús no es recitar de memoria una fórmula todos los días, es luchar por tener Sus mismos sentimientos, Sus mismos pensamientos, obrar como Él lo haría, pedir que se cumpla la Voluntad del Padre, obedecer y someterse, despojarse del propio rango y humillarse hasta lo último, (Fil. 2, 5-8) dándolo todo por el hermano.

Ya con esto tenéis largo tema de meditación, es vivir como Él vivió, y nada más tendría que añadir, así que, hijos, revestíos de Él, (Rom. 13, 14)  y si bien vuestras comilonas y borracheras son a pequeña escala… ¡las tenéis! ¡Hijos! Nada de satisfacer las concupiscencias de la carne, dando gusto al cuerpo, nada de rivalidades, ardides, contiendas y envidias, pero ¡nada!, mirad que el que es infiel en lo poco que le pide Dios, lo será también en lo mucho. (Rom. 13, 13)

Revisad, pues, desde ahora mismo, vuestros pensares y sentires a la Luz de Cristo y buscad pareceros a Él, que es la meta. Yo, como vuestra Madre, a ello os ayudaré, pero… ¡moveos!, que es más fácil la conversión en una persona de corazón entero, la cual, como una bola de billar, basta cambiarla de dirección, como Pablo, que si antes amaba la Ley de Moisés a su manera, fue fácil que luego amase la Cruz de Cristo, pero, el que no se mueve, el que ama sus comodidades, es como bola pegada que no rueda, mucho más costosa de mover, por su desidia y tibieza.

¡Hijos! Orad conmigo muchas veces: “¡Jesús, dame un corazón semejante al Tuyo!”. Yo os bendigo en esto. Quedad en paz. Así sea.

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468 07/05/16 De Mª.Stmª. SE APRENDE PRACTICÁNDOLO

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, ¿Cómo se aprende? ¿Cómo aprendéis las cosas en la vida? Por propia experiencia, viéndolas, razonándolas, o sintiéndolas, al menos.

Una ciencia, o un deporte cualquiera, se aprende practicándolo. De otra manera, el conocimiento que de ello se tenga, suele ser imperfecto, pues por libros o explicado en la pizarra, sirve sólo de introducción, y aunque es cierto que se puede llegar muy lejos en la teoría, sin la práctica, resulta incompleto.

Así, a lo que vamos, a amar se aprende amando. Es cierto que sin Él, no podéis hacer nada, (Jn 15, 5) pero tiene unos deseos de ayudar… infinitos. Ya, el simple querer es Obra Suya, y quedáis a la espera de que os señale el camino para vuestro encuentro con Él…

Y en esta escuela de la Vida de Amor, el Maestro, el Espíritu, se parece mucho a los maestros de la tierra, permite que aprendan teoría alumnos engreídos y distantes de Él, pero no Les da participación en Su propia Vida divina. Eso no os interesa. Sería usaros como simples instrumentos para divulgar Su Voz y Su Saber, pero como un lápiz que se abandona en cualquier momento…

Él resiste a los soberbios y da Su gracia a los humildes. (Stg. 4, 6) Con ellos comparte Su Vida, y no son simples voceras, sino que… no en todo momento, sino sólo cuando les es preciso, son orientados en la Vida, para lo que han de decir u obrar, si son dóciles y se dejan llevar por Él, amando y desbordando este Amor en obras de misericordia.

Sed, pues, muy humildes en esta Escuela de Amor, donde habéis sido introducidos, dejaos amar, y orando, amad mucho, pues dependéis del Amor para ello.

Yo os bendigo, hijos, muy especialmente en esto, con todo Mi Corazón de Madre, ya que sólo lo que hayáis pasado por Amor a Dios y al próximo, os servirá para algo. Quedad en paz. Así sea.

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467 05/05/16 De Mª.Stmª. EN ESTE JUEVES DE ASCENSIÓN

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado, en este Jueves de Ascensión… ¡Contemplad a Jesús! ¡Seguid contemplando el Amor…! Se tenía que ir al Padre a recibir el Reino, y no fue capaz de dejaros del todo…

Su Infinito Amor Le había llevado a morir en la Cruz, y así mostró Sus Llagas a más de 500 hermanos reunidos, como testigos de Su Resurrección ante el mundo… Si no hubiera muerto en verdad, en medio de tantos tormentos, y sin haber sido sepultado tres días, no se convertiría apenas nadie, porque lo que conmueve es el Amor, y esto se demuestra con el sufrimiento.

Así se cumplió la Escritura: “Mirarán al que traspasaron”. (Zac 12, 10) Viendo a Jesús en la Cruz, vemos Su Caridad por el hombre, y viene la conversión, pues se estremece el alma, y sana, como sanaban los israelitas en el desierto de las picaduras, castigo de su pecado, contemplando a la serpiente de bronce levantada por Moisés. (Num 21, 9)

Y los santos, que han sentido tanto este Amor, aman el sufrimiento. No lo aman al estilo del mundo, que quiere demostrar hombría, temeridad y desprecio al dolor, como si la fuerza para vencerlo dependiera sólo de su propio poder… Los santos amaban el sufrir, no como castigo del pecado, sino como sufrió Cristo, por parecerse a Él, por estar en Su línea, y por ello se abrazaban a su cruz, uniéndola al dolor de Cristo en el Calvario.

Y daban gracias ante cualquier dolor, se mostraban conformes y alegres con la Voluntad del Padre, sabiéndose en Sus manos, con toda confianza, y se les hacía ese yugo, llevadero, y esa carga, ligera. (Mat 11, 30)

Sabían que Dios permitió el pecado, pero, en Su infinita Misericordia, compadecido del hombre engañado, que perdió la inocencia como quien derrama un elixir precioso en tierra, este tesoro lo fue recuperando paso a paso hasta sus últimas consecuencias y por sus mismos medios, uno de ellos el sufrimiento, para purificarlo y elevar la naturaleza humana a un estado aún superior al que tuvo, formando parte del Cuerpo Místico de Cristo y participante de Su divinidad.

Y Yo, como Madre vuestra, os animo a que busquéis el Amor, os penetréis bien de él, y no os importe nada, pues al final de la vida os examinarán de ello. ¡Amad, amad, amad hasta que duela! Y quedad en paz. Así sea.

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466 29/04/16 De Mª.Stmª. ¡CONTEMPLAD EL AMOR!

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado: ¡Contemplad! ¡Contemplad el Amor! Mirad el que tuvo Cristo por Su Esposa, la Iglesia, y para ello os pondré algún ejemplo:

¿Cómo creéis que sufrió Abraham la muerte de Sara, su esposa?… ¡Hubiera preferido morir él, y aún dar mil vidas que tuviera, antes de verla sufrir y morir!… lo mismo puede decirse, no sólo de otros patriarcas y padres santos respecto a sus cónyuges, sino de todos cuantos vivieron amando, aunque os sean desconocidos.

No era Voluntad de Dios que dieran la vida por sus esposas, pero, lo que a ellos les fue imposible, no lo fue para Dios, y así vino el Hijo del Hombre a encarnarse en Mis entrañas… a Él sí le estaba reservado dar la vida, y mil vidas renovadas en cada Misa, por Su Esposa, la Iglesia, por los justos y pecadores arrepentidos que se lo agradecerían, y también por aquellos que Le ignoraban y rechazaban…

Y es que el que ama, hijos, sufre por la persona amada, está atento a lo que necesita, la rodea de cariño, quiere verla feliz, se mueve a compasión ante sus miserias, tiene misericordia de sus llagas, excusa sus faltas, e intercede por sus pecados… En resumen, sufre por él, no se mira a sí mismo, mira a su próximo, y desea y procura lo mejor para él, aún a su costa, se olvida de su esfuerzo y hasta de su reputación, la vergüenza que por él pudiera pasar, como el buen samaritano. (Lc 10, 25-37)

El que no ama, busca no sufrir nada, pasa del próximo, le es indiferente e incluso le odia… Se mira a sí mismo, y a sí mismo se encuentra, con todas sus miserias y pecados… eso es lo que ama, su comodidad, su tranquilidad, su bienestar… ¡No! Hay que mirar, amando, a Dios, y por Él, al próximo. El que no ama al próximo, a quien ve, imagen de Dios, no puede amar a Dios, a quien no ve… (1Jn, 4, 20)

¡Bendecid, pues, a Dios, que os dio el sufrimiento como medio para amar, y señal de que amáis! ¡Bendecidle si sufrís, y porque no os faltará la oportunidad de amar, en un encuentro con Él, en la hora suprema! ¡Bendecidle! Y Yo os bendigo como Madre. Invocadme para cuando os llegue esa hora. Quedad en paz. Así sea.

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465 22/04/16 De Mª.Stmª. LO QUE NO SE OLVIDA

Queridos hijos de Mi Corazón Inmaculado:

Si a vuestro hermano le regaláis cualquier cosa comprada al tún-tún en un bazar, os lo agradecerá con una sonrisa; es un simple cumplido, y con el tiempo, entenderéis que ese regalo esté estorbando en la casa, y no os extrañará no verlo… Igual ocurre con los regalos que se acostumbran en las ceremonias sociales, incluso en lo sagrado: primeras comuniones, bodas y bautizos…

Lo que no se olvida, lo que llega al alma, al corazón, es lo que ha costado en verdad sufrimiento, porque se ha amado mucho, las noches en vela al lado de un enfermo, hacer un favor o necesidad urgente, darse en verdad cuenta de aquello que necesitaba, amor, comprensión, cariño, su verdadero problema…

El vuestro, ¡hijos…!, era que habíais perdido el Cielo para siempre, era el pecado, algo que no nunca formó parte de la naturaleza de Dios, del Ser espiritual propio de Dios, pero con lo que Él contó al crear los seres libres, ángeles y hombres, que se le podían rebelar… y con el pecado, entraba toda clase de mal en el mundo, la separación del alma del cuerpo, el dolor y toda clase de sufrimientos…

Pero Su infinita sabiduría supo aprovechar este mal en el mundo para redimirlo por ese mismo medio, el sufrimiento y la debilidad, y así se encarnó para ello el Hijo de Dios, tomó para Sí todo dolor de todo hombre, hasta del más pecador alejado de Él, haciendo una Nueva Creación.

¡Cuánto, pues, amó Jesús…! ¡A Él sí que Le costó este regalo, este Don que os hizo!… todo el dolor del mundo asumido, dio toda Su Preciosísima Sangre, os dio hasta Su Madre, a Mí Me hizo Madre vuestra para acercaros a Él, y también os dio Su Espíritu, y tanto, tanto amó, que no fue capaz de dejaros y os espera en el Sagrario…

Agradecédselo, pues, y meditad tanto Amor. ¿Qué podréis dar a cambio? Alzar la Copa de la Salvación, invocando Su Nombre (Sal. 115) y cumpliendo Su Voluntad, anonadándoos en la Eucaristía…

Yo os bendigo como Madre vuestra, para llevaros a Él. Quedad en paz. Así sea.

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